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ARENA PRIVATIZO TODO

Opinión

ARENA PRIVATIZO TODO

Los grupos oligárquicos contrataron créditos con los bancos del Estado y se declararon en quiebra para no pagar sus adeudos. El primer gobierno arenero de Cristiani pagó con fondos públicos las deudas de los ricos y vendió los bancos. Pocos años más tarde los ricos areneros vendieron sus acciones a los nuevos dueños extranjeros de los bancos y el país se volvió cada vez más pobre.

La fiebre privatizadora de Arena clausuró el Instituto de Vivienda Urbano, que construía casas y edificios de apartamentos de bajo costo para la población urbana de San Salvador y de todo el país. De inmediato el costo de la vivienda se disparó y la clase media no volvió a comprar casas como antes.
También se privatizó el Instituto Salvadoreño de Investigaciones del Café y sus propiedades e instalaciones se cedieron a la Fundación privada PROCAFE. Arena privatizó el Hotel Presidente y lo compró uno de los grupos económicos del país. Clausuró el Instituto Regulador de Abastecimientos, que compraba a buenos precios la producción agropecuaria y agroindustrial del país y luego la comercializaba con grandes ventajas para los consumidores nacionales. Inclusive fue privatizada la entrega de placas de los vehículos y toda la variedad de licencias de Tránsito.

Se privatizaron las telecomunicaciones y fueron adquiridas por el gran capital nacional y extranjero. Este mismo se quedó con las distribuidoras de energía eléctrica. La más nociva de todas las privatizaciones fue la de la administración de los fondos de pensiones, que se las reservaron los oligarcas y las vendieron con grandes ventajas al capital extranjero. Mientras las administradoras de pensiones perciben millones de dólares, los pensionistas viven en la miseria.

Con fraudes y engaños, con privatizaciones y traspasos, los gobiernos de Arena pusieron en manos del gran capital nacional y extranjero las estructuras que daban independencia económica al gobierno. Los gobiernos del presente en El Salvador son esclavos del capital transnacional. El capital nacional y la partidocracia anulan al gobierno inclusive con la mayoría simple y la mayoría calificada, en la Asamblea Legislativa, más la judicialización de la política desde la Sala de lo Constitucional.

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