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Háganos un favor a las mujeres: quítese de escena Señor Bukele

Opinión

Háganos un favor a las mujeres: quítese de escena Señor Bukele

Las mujeres no somos sólo víctimas o silenciosas y sonrientes compañeras. Somos las que nos animamos, efectivamente, a enfrentar siglos de opresión.

Escrito por una mujer salvadoreña

 

 

Ser brujas durante la Edad Media o abnegadas víctimas en los Estados de Derecho son los imaginarios que históricamente los machistas han querido imponer sobre nosotras, las mujeres. Expresiones de un sistema de privilegios y poder construido a la medida para perseguirnos y disciplinarnos. Para silenciarnos y excluirnos de las decisiones políticas. Ya sea que las tomemos en los ámbitos públicos o en el cumplimiento de nuestros deseos.

La pretensión de la política de derecha nacional y la prensa comercial de construir una novela alrededor de la agresión verbal del alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, contra la síndica municipal Xochitl Marchelli primero, y luego, de la acusación contra el secretario de comunicaciones, Eugenio Chicas, de ejercer violencia sexual contra su compañera mientras aun era menor de edad*, es un acto de tragedia si queremos en El Salvador una sociedad con justicia social.

Señor Bukele, hacer carrera política sin una perspectiva de derechos es perpetuar la desigualdad. Hoy, sus ansias de protagonismo lo llevaron a confrontar con una funcionaria y ser responsable de que la palabra de mujeres en cargos púbicos sea puesta en duda. Mujer que además fue abandonada en su lucha por la justicia machista y por su partido.

Hoy, señor Bukele, su animada vendetta contra el FMLN por haberlo expulsado, está llevando a la exposición y el ridículo la intimidad de una mujer joven que no tiene, como usted, aspiraciones de mayor poder, sino una vida que será interrumpida para dar explicaciones a extraños. Y da pavor pensar quién de nosotras podrá ser la próxima en ser atacada o expuesta en la contienda de los machos.

Es indudable quién parece ganar y quiénes parecemos perder. Quién tiene los medios para acusar y quiénes debemos reaccionar ante cualquier banquillo que se monte. Alcanza un rápido repaso por las declaraciones de políticos/ as de derecha y de los principales titulares para determinar quién salió beneficiado. Quién es el protagonista de las historias a pesar de hablar de “mujeres”. La palabra y los nombres de quienes resultan invisibles para la actualidad salvadoreña.

El micromundo de las redes sociales se volvió burbuja política para usted, señor Bukele. Es imposible negar que la mitad de la humanidad está siendo el sujeto de cambio político más activo. Y las sociedades -que incluyen a los sectores progresistas y a quienes integran partidos políticos-, deberían correrse de la escena y, en vez de atacar, agradecer esta revolución que modificará las prácticas culturales en cada ámbito de las vidas de todas y todos.

El carácter de las supuestas vulneraciones son diferentes, e incluso los delitos que se imputa y acusa también lo son. También es cierto que los abusos de poder contra los cuerpos de las niñas y las agresiones machistas contra cualquiera de nosotras son cuestiones de índole público. Pero sepa señor Bukele que lo son, no por su pretendido heroísmo en televisión, sino porque décadas de lucha y avances globales por una vida sin violencias lo avalan. Y será tarea de los juzgados especializados el brindar sentencias que dignifiquen nuestras vidas. O bien, ser cómplices de sostener los privilegios para unos pocos.

Para las mujeres salvadoreñas, en la contienda política que se montó a costa de la exposición y el descrédito de la autoridad de las mujeres, hay dos cuestiones ciertas. Una, que a la derecha no le importa ni le importarán los derechos de las mujeres ni la paridad por más que se disfrace de democrática. Y la segunda, que allí parece estarse posicionando, señor Bukele. Porque a la pretendida “juventud alejada de la vieja política” y su tibieza en relación a los derechos la acerca a los sectores más conservadores.

Son los nuevos machistas de quienes nos debemos defender. Aquellos que teniendo a la mano la legislación en materia de género, hacen uso de ella para posicionarse políticamente. Para hacer carrera a costa de los cuerpos y la integridad de las mujeres. Por eso, quítese, señor Bukele, deje de reproducir imaginarios vacíos de realidad como su candidatura. Y sobre todo, no se atreva a seguir la cruzada contra otras políticas. Las mujeres no somos sólo víctimas o silenciosas y sonrientes compañeras. Somos las que nos animamos, efectivamente, a enfrentar siglos de opresión.

 

*de quien resguardaremos su nombre porque no es una persona pública.

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